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domingo, 21 de abril de 2013

Tres versiones sobre un epigrama escatológico mexicano.


I.
El epigrama es una forma que surgió en Grecia y cuya esencia se manifiesta en su etimología: inscripción. Originalmente se trataba de epitafios, inscripciones sepulcrales que se grababan en piedra.

El escritor hispanorromano Marco Valerio Marcial consolidó el género en la Antigua Roma.

En español la forma predilecta de los poetas para escribir epigramas ha sido la cuarteta o redondilla, una estrofa de cuatro versos octosílabos.

Quizá la definición más conocida del género sea aquella versión castellana de un epigrama latino de Juan de Iriarte (1702-1771):


A la abeja semejante,
para que cause placer,
el epigrama ha de ser
pequeño, dulce y punzante.


Grandes ingenios de nuestra lengua como Francisco de Quevedo, Luis de Góngora y Félix Lope de Vega se valieron del epigrama para zaherir a sus adversarios.

Entre los autores mexicanos que lo ensayaron con éxito destacan José Juan Tablada y Salvador Novo.


II.
La pérdida de la autoría en textos que disponen de elementos cercanos a la sensibilidad popular, es un fenómeno común. Tal es el ejemplo de algunas canciones que se vuelven parte del dominio público —“demonio público”, como lo definiera Efraín Huerta en sus Poemínimos.  

Las características del epigrama a decir el tono y la estructura facilitan su memorización y la posterior transmisión.

Durante la lectura localicé una cuarteta escatológico-burlesca donde el “ojo del culo” aquél al que aludiera Quevedo en su texto Gracias y desgracias del ojo del culo desempeña un “papel” fundamental.

Lo que llama la atención de dicho texto además de su sentido es la atribución a tres autores, preponderando las diferencias entre las versiones¹.


III.
En la página 58 de su libro Pancho Liguori. Presencia de un poeta en el mundo del humor, correspondiente al escritor duranguense José Francisco Elizondo (1880-1943), quien bajo los seudónimos de Kien y Pepe Nava trascendió el periodismo escrito humorístico en México durante la primera parte del siglo XX, el autor Fernando Díez de Urdanivia le atribuye este epigrama:


Ando buscando un papel
para limpiar mis despojos;
tengo abiertos los tres ojos
y no puedo dar con él.


Otro “profundo” conocedor de la cultura popular mexicana, Armando Jiménez, El gallito inglés, en la sección “Grafitos en los comunes” de su celebérrima Picardía mexicana (página 136), ofrece el texto citado con ligeras variantes:


Alberto Ituarte, otro repentista, de la generación antepasada, que también las improvisaba al vuelo, pasó cierta vez en una cantina, por difícil trance. Separado de sus amigos por un delgado muro que dividía la barra en que ellos se encontraban, del servicio sanitario en que él estaba, buscóse un papel cualquiera en los bolsillos, y no hallándolo les dirigió la siguiente imploración, que oyeron sus compañeros como venida del otro mundo:

En vano busco un papel
para limpiar mis despojos:
tengo abiertos los tres ojos
y no puedo dar con él.


Sin embargo, acaso haya que remitirse a la referencia más antigua para dilucidar la cuestión: el poeta potosino Manuel José Othón (1858-1906).

En el primer tomo de las Obras completas de Manuel José Othón publicadas por el Fondo de Cultura Económica, en la colección Letras mexicanas, el compilador Joaquín Antonio Peñalosa recoge en el tercer apartado de la “Poesía no coleccionada y sin fecha”  (pág. 547):


Ando buscando un papel
para limpiar mis despojos;
traigo abiertos mis tres ojos
no puedo dar con él.


El propio Peñalosa agrega una nota al pie de página: “Recogido por Jesús Medina Romero en su Anecdotario potosino (San Luis Potosí, Talleres Al Libro Mayor, 1989, p. 165). Otra prueba de la facilidad de Othón para improvisar epigramas tal como lo hizo desde 1875, cuando frisaba en los 17 años–, es esta anécdota que el poeta, urgido de ir al retrete, comenzó a buscar algo en los cajones del armario. ¿Qué es lo que haces, Manuel?, preguntó uno de sus amigos; en el acto contestó con el versillo.”






_____
¹ Gabriel Zaid en su Ómnibus de poesía mexicana recoge la misma versión de Jiménez en la sección 12. Letras de letrina (página 314) que pertenece al apartado XII: Poesía burlesca (siglo xx).





Fernando Díez de Urdanivia, Pancho Liguori. Presencia de un poeta en el mundo del humor, Estudio Histórico y Antología, LUZAM, 2009.

Armando Jiménez, Picardía Mexicana, 143ª edición, Editorial Diana, México, 2008.

Manuel José Othón, Obras completas Tomo I, compilación de Joaquín Antonio Peñalosa, México, Fondo de Cultura Económica, 1997.

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