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martes, 9 de abril de 2013

Слово о плъку Игоревѣ: Cantar de las huestes de Ígor (Siglo XII d. C).


Cantar de las huestes de Ígor



Para Manuel H. Castrillón,
cuyo exquisito blog, “Un argentino suelto en Rusia”, 
hizo más agradable mi estancia en aquel país.



«Тяжко ти головы кромѣ плечю, зло ти тѣлу кромѣ головы», Руской земли безъ Игоря!

Слово о плъку Игоревѣ.

[Rus. ant. “Duro es para la cabeza no tener hombros,
desgracia es para el cuerpo no tener cabeza”
así es para la tierra rusa sin Ígor.

Cantar de las huestes de Ígor.]






Cantar de las huestes de Ígor. Armando Partida Tayzan. Estudio preliminar, traducción y versiones libre y anotada. (Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, Colección Seminarios, México, 2001). 





Hace poco en la librería Jorge Cuesta, ubicada en la calle de Liverpool, a un costado de la Fundación de las Letras Mexicanas, me encontré con un ejemplar que captó mi atención mientras revisaba los libreros.

Se trataba del Cantar de las Huestes de Ígor que publicara en el 2001 la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) —en la Colección Seminarios— cuyo estudio preliminar, selección, traducción, notas y versión libre corrieron a cargo de Armando Partida Tayzan.

A pesar de ello, pasaron varias semanas antes de que me decidiera a adquirirlo.

El precio anotado con lápiz en la primera página señala 60 pesos —poco menos de tres euros aproximadamente—, pero supongo que pagué menos por él debido a los descuentos que suelen hacer las librerías de ejemplares antiguos.

Y como sucede con muchos libros que compro, estuvo olvidado en mi habitación algunos meses hasta que lo tomé por curiosidad y lo leí durante mis trayectos en el transporte público, que es donde acostumbro leer.

Algunos meses antes había viajado a Rusia, por lo que este descubrimiento afortunadísimo complementó las lecturas poéticas rusas que había realizado.

A diferencia de otros poemas épicos, el Cantar de Ígor es breve. Sin embargo, ha atraído grandemente a autores —poetas, compositores, músicos...— y estudiosos no solamente eslavos, sino también de diversas tradiciones como el poeta Rainer Maria Rilke, quien lo vertió al alemán.






Estampilla conmemorativa emitida por la Unión Soviética en 1957.











Ilustración sobre el Cantar de Iván Yákovlevich Bilibin (1876-1942).





En el libro referido, Partida Tayzan traduce el ensayo El manuscrito del Cantar de las huestes de Ígor de Dimitrii Sierguiéievich Lijachov (págs. 75-76; 78-81):   


El Cantar de las huestes de Ígor fue localizado a principios de los años noventa del siglo XVIII, por el reputado aficionado y coleccionista, Aliexéi  Ivánovich Musín Pushkin. El texto se encontraba en un legajo de antiguas obras rusas, originales y traducidas que adquirió, junto con otros manuscritos, de Julio Bikovskii —antiguo archimandrita del entonces ya clausurado monasterio de Spaso-Iaroslavskii. [...]

En 1800 el Cantar fue publicado por A. I. Musín Pushkin, en colaboración con sus amigos investigadores A. F. Malinovskii y N. N. Bántish-Kamienskii, dos de los mejores conocedores de los antiguos manuscritos rusos de aquellos tiempos.

En el incendio de Moscú, de 1812, en casa de Musín Pushkin se destruyó el legajo que contenía el Cantar, junto con toda la valiosísima colección de antiguos manuscritos rusos de gran importancia, como los célebres Anales de la Trinidad, de principios del siglo XV, que fuera tan ampliamente utilizado por N. M. Karamzín en su Historia del Estado ruso. También se quemó gran parte de los ejemplares de la primera edición del Cantar.

[...]

El Cantar de las huestes de Ígor está consagrado a la desafortunada incursión punitiva del príncipe de Nóvgorod-Siéviersk (del norte), Ígor Sviatoslávich, sobre los polovetsanos, y que concluyó con una derrota espantosa, en 1185. [...]

He aquí cómo tuvieron lugar los sucesos de la incursión del valiente adalid de Nóvgorod-Siéviersk —un principado de dimensiones medianas— Ígor Sviatoslávich: con pocas fuerzas, sin ponerse de acuerdo con los príncipes Sviatoslav de Kiev y Sviatoslávich de Nóvgorod-Siéviersk; sin reflexionar, “sin haber controlado a la juventud” —como se habla respecto de él en las crónicas—, se puso en marcha hacia una lejana incursión contra los polovetsanos, pensando llegar hasta las costas del Mar Negro y reintegrar a la Rus el lejano Tmutorokán, que alguna ve formara parte del principado de Chernígov y que se encontraba en donde actualmente se localiza Tamán.

Ígor se puso en marcha a principios de la primavera de 1185. Además de éste, participaron en la incursión sus hijos y el príncipe Sviatoslav Olgóvich de Rilsk. Junto a la ribera del Doniets, sus tropas fueron sorprendidas por un eclipse de sol, considerado en la Rus como premonición de infortunio, pero Ígor no dio media vuelta a los caballos. Junto con Oskol se unió a las tropas su hermano Vsiévolod “Bui-Tur” (Impetuoso-Uro, apodo que le da el autor), príncipe de Kursk y de Trubchevsk.

Sorprender desprevenidos a los polovetsanos —como contaba Ígor—, no lo logró; inesperadamente, los “guardianes” rusos informaron que los polovetsanos estaban armados y preparados para el combate. Los “guardianes” le aconsejaron regresar, pero regresar a casa sin la victoria fue considerado por Ígor una deshonra y prefirió ir al encuentro con la muerte.

El primer choque de las tropas de Ígor con los polovetsanos fue afortunado: los rusos los persiguieron, les capturaron el convoy, los hicieron prisioneros.

Al día siguiente, al amanecer, los regimientos polovetsanos, semejantes a un bosque, comenzaron el ataque contra los rusos. Un pequeño ejército ruso vio que contra él se reunía toda la tierra polovetsana. Pero tampoco aquí el osado Ígor volvió los regimientos. Dirigió un breve pero impetuoso discurso y ordenó apresurarse y abrir paso a la caballería entre los regimientos polovetsanos; todos juntos con la druzhina, mesnada, del príncipe y con las milicias populares pedestres de campesinos. Tres jornadas, día y noche, Ígor se desplazó lentamente con sus tropas hacia el Doniets. Fue herido en el combate. Los soldados aislados del agua fueron extenuados por la sed.

Al amanecer vaciló el regimiento auxiliar de nómadas establecidos en la Rus —llamados kovuyes. Ígor se quitó el yelmo para ser reconocido, galopó tras ellos para detenerlos, no pudo hacerlo y quedó separado de sus tropas. En el camino de regreso, a la distancia del vuelo de una flecha de su regimiento, fue hecho prisionero por los polovetsanos. Capturado, vio cómo su hermano Vsiévolod luchaba encarnizadamente.

La derrota de Ígor Sviatoslávich tuvo tristes consecuencias para toda la tierra rusa. Nunca antes los príncipes habían caído en cautiverio de los polovetsanos. Éstos se envalentonaron y con nueva energía arremetieron sobre los principados rusos. [...]

Ígor en cautiverio disfrutaba de relativa libertad y respeto. Tras él, como tras un enfermo, Konchak, el kan polovetsano, lo cuidaba.

El polovetsano Lavr le propuso huir. Inicialmente renunció a tomar “un camino deshonroso”, pero pronto se enteró de que los polovetsanos —habiendo regresado de una incursión al pueblo ruso de Pierieyaslavl—, disgustados por el fracaso, se preparaban a exterminar a los cautivos. Ígor decidió huir. El tiempo escogido para la huida fue el del atardecer, a la puesta del sol. Ígor envió a su palafrenero a ver a Lavr, ordenándole se trasladara al otro lado del río con un caballo ensillado. Los polovetsanos que lo aguardaban se emborracharon con kumís, bebida fermentada de leche de yegua; jugaban y se divertían pensando que el príncipe dormía. Ígor se trasladó a través del río, se subió al caballo y sin ser notado se puso en marcha a través del campamento polovetsano.

Once días pasó Ígor huyendo con dificultad de la persecución hasta llegar a la ciudad fronteriza de Doniets. Luego de haber llegado a su natal Nóvgorod-Siéviersk (del norte), muy pronto se puso en marcha hacia Chernígov y a Kiev buscando ayuda; en todas partes fue recibido con alegría.






Portada de la primera edición (1800).





En el siguiente portal, el interesado encontrará diversas versiones del texto —el poema en ruso antiguo, las traducciones al ruso moderno, así como a otros idiomas: http://nevmenandr.net/slovo/ (en ruso) o http://nevmenandr.net/slovo/main-en.html (en inglés)

De igual modo, podrá leer el poema íntegro en un par de versiones al español: http://nevmenandr.net/slovo/trans.php?it=mo y http://nevmenandr.net/slovo/trans.php?it=mr











Armando Partida Tayzan (1937) es licenciado en Filología y maestro en Lengua y Literatura Rusas por la Universidad de la Amistad de los Pueblos Patrice Lumumba de Moscú, maestro en Estudios Latinoamericanos (Literatura) y doctor en Letras Mexicanas por la Universidad Nacional Autónoma de México. Por su labor como traductor y divulgador de la lengua y la literatura rusas, en 1985 recibió la Medalla Pushkin.






Estampilla conmemorativa del 800 aniversario emitida por la U. R. S. S. en 1985. 





Partida Tayzan ofrece dos versiones del poema: una anotada, y otra libre. Decidí transcribir algunos fragmentos de la segunda. El investigador-traductor aclara:


La versión siguiente y las notas se realizaron con base en los estudios y las ediciones que Dimitrii Sierguiéievich Lijachov, miembro de la Academia de Ciencias de la URSS, efectuó sobre el Cantar, en particular: Slovo o polkú Ígorovie, edición para la cual realizó el prólogo, el estudio de reconstrucción, la traducción al ruso moderno y las notas (Moscú-Leningrado, FIDL, 1961, 229 pp.), así como la segunda edición (Leningrado Sovietski Pisatiel’, 1985, pp. VII-XXXVIII [Bibliotieka poeta]). El título completo, hoy en desuso, es Cantar de la incursión de Ígor, hijo de Sviatoslav, nieto de Olgov.

Los encabezados de cada suceso, son obra de Dimitrii Sierguiéievich Lijachov, al igual que las divisiones del texto antiguo.





Cantar de la incursión del príncipe Ígor.
Estudio preliminar, traducción y versiones libre y anotada de Armando Partida Tayzan.






После побоища Игоря Святославича с половцами (1880).
Виктор Михайлович Васнецов (1848-1926).
Государственная Третьяковская галерея.

[Rus. Tras la batalla del Príncipe Ígor Sviatoslávich contra los polovetsanos (1880).

Víktor Mijáilovich Vasnetsov (1848-1926).
Galería Estatal Tretriakov. Moscú.]





(Versión libre)



Слово о плъку Игоревѣ


Другаго дни велми рано кровавыя зори свѣтъ повѣдаютъ,
чръныя тучя съ моря идутъ, хотятъ прикрыти д солнца, а въ нихъ трепещуть синіи млъніи.
Быти грому великому, итти дождю стрѣлами съ Дону Великаго!
Ту ся копіемъ приламати, ту ся саблямъ потручяти о шеломы половецкыя, на рѣцѣ на Каялѣ, у Дону Великаго.
О Руская землѣ! Уже за шеломянемъ еси!



Слово о полку Игореве

На другой день спозаранок
кровяные зори свет возвещают;
черные тучи с моря идут,
хотят прикрыть четыре солнца,
а в них трепещут синие молнии.
Быть грому великому,
пойти дождю стрелами с Дона великого!
Тут копьям изломиться,
тут саблям побиться
о шлемы половецкие
на реке на Каяле,
у Дона великого!
О Русская земля! Уже ты за холмом!



La noche ha pasado y la aurora ensangrentada
anuncia la desgracia desde el amanecer.
Nubarrones del mar vienen,
quieren cubrir los cuatro soles.
Y relámpagos azules en los nubarrones se estremecen.
¡Ser trueno le toca hoy en la Kaiala,
volcarse como lluvia de flechas desde el gran Don!
¡Aquí en la lucha cuerpo a cuerpo se quebrarán las lanzas
y los mandobles haranse trizas,
al retumbar sobre el yelmo de los polovetsanos
en el río Kaiala,
junto al Don!
¡Oh tierra rusa!
¡Ya estás tras la colina!

Versos 43-47.
(Las huestes polovetsanas se aproximan.
Lamento del autor, pág. 176.)






Что ми шумить, что ми звенить
давечя рано предъ зорями? Игорь плъкы заворочаетъ, жаль бо ему мила брата Всеволода.
Бишася день, бишася другый, третьяго дни къ полуднію падоша стязи Игоревы.
Ту ся брата разлучиста на брезѣ быстрой Каялы;
ту кроваваго вина не доста,
ту пиръ докончаша храбріи русичи: сваты попоиша, а сами полегоша за землю Рускую.
Ничить трава жало щами, а древо с тугою къ земли преклонилось.
Уже бо, братіе, не веселая година въстала, уже пустыни силу прикрыла.
Въстала обида въ силахъ Дажь-Божа внука, вступила дѣвою на землю Трояню, въсплескала лебедиными крылы на синѣмъ море у Дону, плещучи, убуди жирня времена. Усобица
княземъ на поганыя погыбе, рекоста бо братъ брату: «Се мое, а то мое же». И начяша князи про малое «се великое» млъвити, и сами на себѣ крамолу ковати,
а поганіи съ всѣхъ странъ прихождаху съ побѣдами на землю Рускую.
О, далече заиде соколъ, птиць бья, – къ морю.
А Игорева храбраго плъку не крѣсити!
За нимъ кликну Карна и Жля, поскочи по Руской земли, смагу мычючи въ пламянѣ розѣ.
Жены рускія въсплакашась, аркучи:
«Уже намъ своихъ милыхъ ладъ ни мыслію смыслити, ни думою сдумати, ни очима съглядати, а злата и сребра ни мало того потрепати!».



Что мне шумит,
что мне звенит –
издалека рано до зари?
Игорь полки заворачивает,
ибо жаль ему милого брата Всеволода.
Билися день,
билися другой;
на третий день к полудню пали стяги Игоревы.
Тут два брата разлучились на берегу быстрой Каялы;
тут кровавого вина недостало;
тут пир закончили храбрые русичи:
сватов напоили, а сами полегли
за землю Русскую.
Никнет трава от жалости,
а дерево с горем к земле преклонилось.
Уже ведь, братья, невеселое время настало,
уже пустыня войско прикрыла.
Встала обида в войсках Даждьбожа внука,
вступила девою на землю Трояню,
восплескала лебедиными крылами
на синем море у Дона;
плеща, прогнала времена изобилья.
Борьба
князей против поганых прекратилась,
ибо сказал брат брату:
«Это мое, и то мое же».
И стали князья про малое
«это великое» говорить
и сами на себя крамолу ковать.
А поганые со всех сторон приходили с победами
на землю Русскую.
О, далеко залетел сокол, птиц побивая, – к морю!
Игорева храброго полка не воскресить!
 По нем кликнула Карна, и Желя
поскакала по Русской земле,
огонь мыкая в пламенном роге.
Жены русские восплакались, приговаривая:
«Уже нам своих милых лад
ни мыслию не смыслить,
ни думою не сдумать,
ни глазами не повидать,
а золота и серебра совсем не потрогать».



Me zumban los oídos.
¿Qué es lo que hace ruido?
¿Qué es lo que ahí suena?
Lejos del campo de combate, temprano,
antes de la aurora Ígor,
completamente herido, se apresura
a regresar a los fugitivos de nuevo a la refriega.
¡Mas no podrá contener a las huestes enemigas!
Lástima siente por su querido hermano Vsiévolod.
Se batieron un día, se batieron otro,
al tercero, como al medio día,
los estandartes soltaron los rusos derrotados.
Aquí los dos hermanos se separaron
en el río ensangrentado, en el Kiala.
Aquí no fue suficiente el vino a los rusichanos,
aquí la batalla concluyeron las mesnadas,
dieron tanto de beber a los casamenteros,
que ellos mismos sucumbieron por la tierra rusa.
La estepa se abatió invadida por la pena,
y los árboles sus ramas doblegaron.

Versos 68-83.
(Derrota de los combatientes de Ígor.
La naturaleza se conduele de la desgracia de los rusos, págs. 179-180.)



Pues hermanos, ya llegaron los tiempos desdichados:
tierras extrañas se tragaron a los rusichanos.
De los túmulos se levantó la Afrenta
y cual doncella, la virgen de la Violencia, entró a la tierra troyana,
las alas de cisne agitando,
inundando con sus gritos el mar azul y el Don.
Batiéndolas desterró los tiempos de la abundancia.
Cesó la lucha de los príncipes contra los infieles,
llaman pequeño al grande
y fraguan la discordia
del hermano contra el hermano.
Forjando sobre sí la discordia,
en tanto el enemigo como nubarrón
se abalanza sobre la Rus.
Por todas partes hay infortunio y aflicción.
Llanto por los guerreros de Ígor que sucumbieron en la lucha.
¡Lejos te encuentras tú, nuestro regio halcón,
en pos de la presa has llegado al mar azul!
¡No resucitarán de Ígor las huestes,
ni se levantarán tras el espantoso encuentro!
Por éstas Karna apareció,
y en su aflicción un lamento mortal lanzó.
Y Zhelia ha galopado sobre la tierra rusa,
se puso en marcha por muchos caminos,
disipando el fuego funerario,
con el cuerno cintilante emocionado.
Las esposas rusas irrumpieron en llantos clamando:
“¡Ya no podremos pensar a nuestros queridos
con el pensamiento,
ni con un pensamiento pensarlo,
ni con los ojos verlos;
y no podremos vivir en el nido suntuoso,
ni hacer sonar ni el oro, ni la plata!”

(Triste meditación del autor sobre la terrible situación
por la que atraviesa la tierra rusa, págs. 180-181.)





NOTAS

Todas las referencias al Don, no sólo son metáforas, sino que además ponen de manifiesto el interés político de Ígor, quien quería abrir una nueva ruta comercial noroeste-sureste, pues la de Kiev ya era obsoleta, por lo que resultaba más provechosa, económica y práctica la que partía desde el golfo de Riga hasta la desembocadura del Don.

La virgen de la Violencia se remonta a la antigua escatología bizantina, tomando carta de naturalización en la poesía popular rusa.

Karna. La personificación del castigo.

Zhelia. La personificación de la aflicción, llanto por los muertos.

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