Bitácora de literatura: traducción de poesía, sátiras, poemas, fábulas, epístolas, epigramas, aforismos, crónicas, antologías...

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viernes, 9 de marzo de 2012

Poemas de Giuseppe Ungaretti (1888-1970)


Para Alejandro Mendoza.









Giuseppe Ungaretti (1888-1970). Nació en Alejandría, Egipto, y murió en Milán, Italia. Poeta, traductor, periodista y profesor italiano. Se enroló como voluntario en la Primera Guerra Mundial. En París se relacionó con la vanguardia europea. Fue profesor de italiano en la Universidad de São Paolo, Brasil, antes de regresar a Roma. Tradujo a William Shakespeare, Luis de Góngora, Jean Racine, William Blake y Stéphane Mallarmé.



Eterno

Tra un fiore colto e l’altro donato
L’inesprimibile nulla

Eterno

Entre una flor escogida y otra regalada
la inexpresable nada


Soldati
Bosco di Courton luglio 1918

Si sta come
d’autunno
sugli alberi
le foglie.

Soldados
Bosco di Courton, julio de 1918

Se está como
en otoño
sobre los árboles
las hojas.



L’illuminata rugiada

La terra trèmola
di piacere
sotto un sole
di violenze
gentili

El rocío iluminado

La tierra tiembla
de placer
bajo un sol
de violencias
gentiles


Sono malato
Vallone il 20 aprile 1917

La malinconia
mi macera

Il corpo dissanguato
mi dissangua
la poesia

Estoy enfermo
Vallone, 20 de abril de 1917

La melancolía
me macera

El cuerpo desangrado
me sangra
la poesía


Una colomba
1925

D’altri diluvi una colomba ascolto.

Una paloma
1925

De otros diluvios una paloma escucho.


Universo
Devatachi il 24 agosto 1916

Col mare
mi sono fatto
una bara
di freschezza

Universo
Devatachi, 24 de agosto de 1916

Con el mar
me he hecho
un ataúd
de frescura


Mattina
Santa Maria La Longa il 26 gennaio 1917

M’illumino
d’immenso

Mañana
Santa Maria La Longa, 26 de enero de 1917

Me ilumino
de inmenso

(Traducción libre)

Me ilumino
de inmensidad


Solitudine

Ma le mie urla
feriscono
come fulmini
la campana fioca
del cielo

Sprofondano
impaurite

Soledad

Pero mis gritos
hieren
como rayos
la campana débil
del cielo

Se hunden
asustados


Attrito
Locvizza, il 23 settembre 1916

Con la mia fame di lupo
ammaino
il mio corpo di pecorella

Sono come
la misera barca
e come l’oceano libidinoso

Fricción
Locvizza, 23 de septiembre de 1916

Con mi hambre de lobo
amaino
mi cuerpo de ovejita

Soy como
la mísera barca
y como el océano libidinoso


Stasera
Versa il 22 maggio 1916

Balaustrata di brezza
per appoggiare stasera
la mia malinconia

Esta noche
Versa, 22 de mayo de 1916

Balaustrada de brisa
para apoyar esta noche
mi melancolía

sábado, 3 de marzo de 2012

Epigramas de Salvatore Quasimodo (1901-1968)


Para Berenice Palacios. Gracias por todo lo que hiciste por mí.










Salvatore Quasimodo (1901-1968). Nació en Módica, Sicilia, y murió en Nápoles. Es considerado uno de los más notables representantes —junto a Giuseppe Ungaretti y Eugenio Montale— del denominado Ermetismo, hermetismo italiano. Traductor de los líricos y trágicos griegos —publicó en 1940, Lirici greci. Asimismo, tradujo del griego la Odisea, el Evangelio de San Juan, algunos cantos de la Ilíada y extractos de la Antología Palatina; Publio Virgilio Marón, Gayo Valerio Catulo y Publio Ovidio Nasón del latín; William Shakespeare, E. E. Cummings, Conrad Aiken y John Ruskin del inglés; Molière, Paul Éluard e Yves Lecomte del francés; Tudor Arghezi del rumano; y Pablo Neruda del español. Recibió el Premio Nobel en 1959.



Epigrammi, Epigramas.

A un poeta nemico

Su la sabbia di Gela colore della paglia
mi stendevo fanciullo in riva al mare
antico di Grecia con molti sogni nei pugni
stretti e nel petto. Là Eschilo esule
misurò versi e passi sconsolati,
in quel golfo arso l’aquila lo vide
e fu l’ultimo giorno. Uomo del Nord, che mi vuoi
minimo o morto per tua pace, spera:
la madre di mio padre avrà cent’anni
a nuova primavera. Spera: che io domani
non giochi col tuo cranio giallo per le piogge.


A un poeta enemigo

Sobre la arena de Gela, color de paja,
me tendía de niño a la orilla del mar
antiguo de Grecia con muchos sueños en los puños
apretados y el pecho. Allí, Esquilo exiliado
midió versos y pasos desconsolados,
en aquel golfo quemado el águila lo vio
y fue el último día. Hombre del Norte, que me quieres
empequeñecido o muerto por tu paz, espera:
la madre de mi padre tendrá cien años
la nueva primavera. Espera: que mañana
no juegue con tu cráneo amarillo por las lluvias.


Dalla rete dell’oro

Dalla rete dell’oro pendono ragni ripugnanti.


De la red de oro

De la red de oro cuelgan arañas repugnantes.


Epigramma I

E se una notte voleranno i missili
saremo noi a dirvi parole di fede
per tutto il vostro oro liquefatto
liquido dai cunicoli degli occhi
nel vostro ventre di rana squartato.


Epigrama I

Y si una noche los misiles vuelan
diremos palabras de fe
por todo su oro licuado
líquido de las fosas oculares
en su vientre de rana descuartizado.


Epigramma II

Per la solitudine delle tarme
che svolazzano leggere sul carme
usate solo
il para-dicloro-amino-benzolo.


Epigrama II

Para la soledad de las polillas
que revolotean ligeras sobre el poema
utilice sólo
el paradicloroaminobenceno¹.


__________
¹ Químico sólido y blanco de olor fuerte. Se encuentra en ambientadores de inodoros y repelentes de polillas.

Fábulas de Italo Svevo (1861-1928)













Italo Svevo (1861-1928). Periodista, novelista, dramaturgo y narrador italiano de ascendencia austriaca. Aron Hector Schmitz —o Ettore Schmitz— nació en Trieste, y murió en Motta di Livenza, a causa de las heridas sufridas después de ser atropellado mientras intentaba cruzar la calle. Se interesó por la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, y ello permeó su obra. Fue amigo y colaborador de James Joyce en la época en que éste vivió en Trieste. Es reconocido por su novela La coscienza di Zeno, La conciencia de Zeno. He aquí algunas de sus Favole, Fábulas.





[La formica morente]

Una formica muore e morendo pensa: “Il mondo muore.”

[La hormiga moribunda]

Una hormiga se muere, y muriendo piensa: “El mundo muere.”





Una stupida lepre vide passare un’automobile. – Oh! – gridò. – Gli uomini hanno inventata la ruota.

Una estúpida liebre vio pasar un automóvil. —¡Oh! —gritó. Los humanos han inventado la rueda.





Ad una lucertola all’ombra di una montagna mancava il fiato per mancanza del calore del sole mentre un vertebrato alla cima della montagna stessa moriva pel grande caldo. Morirono di una morte abietta ambedue invidiando l’un l’altro.

Bajo la sombra de una montaña, una lagartija carecía de aliento debido a la falta de sol, mientras en la cima de la misma montaña, un vertebrado moría por el sofocante calor. Ambos murieron de una muerte abyecta, envidiándose el uno al otro.





[FAVOLA PER LETIZIA]

La porticina della gabbia era rimasta aperta. L’uccellino con lieve balzo fu sull’uscio e da li guardò il vasto mondo prima con un occhio e poi con l’altro. Passò per il suo corpicino il fremito del desiderio dei vasti spazii per cui le sue ali erano fatte. Ma poi pensò: “Se esco potrebbero chiudere la gabbia ed io resterei fuori, prigioniero”. La bestiola rientrò e poco dopo, con soddisfazione, vide rinchiudersi la porticina che suggellava la sua libertà.

[Fábula para Letizia¹]

La puertita de la jaula había quedado abierta. El pajarito se allegó con un leve salto a la puerta, y desde allí miró el vasto mundo primero con un ojo y después con el otro. Por su cuerpecito circuló el estremecimiento del deseo por los extensos espacios para los cuales estaban hechas sus alas. Pero luego pensó: “Si salgo, podrían cerrar la jaula, y yo quedaría afuera, prisionero.” El animalito se metió y poco después, con satisfacción, vio cerrarse la puertita que determinaba su libertad.


__________
¹ Letizia Schmitz, hija del autor nacida en 1897.





Un augellino fu strangolato da uno sparviero. Non gli fu lasciato il tempo che di fare una protesta molto ma molto breve. Un lieve grido. All’augellino tuttavia parve di aver fatto tutto il suo dovere e la sua animuccia volò superba verso il sole.

Un pajarito fue estrangulado por un gavilán. No dispuso de tiempo sino para hacer una protesta muy, pero muy breve. Un débil grito. Al pajarito, sin embargo, le pareció haber cumplido con su deber, y su pequeña alma voló soberbia hacia el sol.