Para Ana Delgado.
La literatura, aun en sus
etapas iniciales,
es el medio mejor de unión de
los hombres.
Ángel María Garibay, Voces de
Oriente, pág. 10.
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Voces de Oriente, Antología de textos literarios del Cercano Oriente. (Editorial Porrúa, México, 1964). |
Hallé
este libro sin buscarlo: así tienen lugar los encuentros más afortunados de la
existencia humana.
Acudí a
la calle de Donceles, donde hay varias librerías de ejemplares antiguos. Iba en pos de libros sobre Mesopotamia, y el hallazgo de Voces de Oriente, del que desconocía su existencia, fue agradabilísimo, y aún más cuando me
costó menos de 30 pesos mexicanos.
Durante
su lectura en los siguientes días, concebí la idea de preparar una entrada en
esta bitácora para homenajear a uno de los eruditos más generosos que ha dado este
país: Ángel María Garibay Kintana, cuyas traducciones del poeta texcocano Nezahualcóyotl
pueden consultarse en este espacio.
Decidí
hacerlo seleccionando algunos de los proverbios que el padre tradujo y compilo
en esta “antología de textos literarios del Cercano Oriente”. Asimismo, aproveché
la ocasión para repasar brevemente la historia de la escritura cuneiforme.
Los
conflictos bélicos que surgieron en Iraq obligaron a los arqueólogos a
trasladarse al norte de Mesopotamia, donde repararon en lugares como Tell Brak
y Hamoukar que han hecho a los especialistas reformular mucha de la información
que se tenía respecto de esta región. Sin embargo, las recientes revueltas
sociales, ahora en Siria, han interrumpido esta labor.
Ángel
María Garibay Kintana (1892-1967). Nació en Toluca y murió en la Ciudad de
México. Sacerdote católico, profesor, filólogo, investigador e historiador
mexicano.
Humanista
considerado como el precursor de los estudios modernos sobre la literatura
náhuatl. Acaso su discípulo más destacado sea el antropólogo e historiador,
Miguel León Portilla, quien en alguna entrevista televisiva recuerda que le
preguntaban a Garibay “por qué, siendo un clasicista, perdía su tiempo
dedicándole atención a la obra de los indios”. A lo que respondía que “los
textos indígenas eran tan valiosos como los de los griegos y romanos”.
Entre
las lenguas que el padre Garibay dominaba figuran el náhuatl, el otomí, el latín,
el griego, el hebreo, el inglés, el francés y el alemán.
Tradujo
al español la totalidad de las tragedias de Esquilo, Sófocles,
Eurípides y las comedias de Aristófanes; además de algunos textos en hebreo que compiló en Sabiduría de Israel.
Doy
noticia de algunas páginas donde se ahonda en la vida y obra del maestro:
En
la Introducción general de Voces de
Oriente, Ángel María Garibay, resume así el decurso de la escritura
cuneiforme (Escritura cuneiforme: Historia de su interpretación, pág. 15):
Idearon en el cuarto milenio antes de C. o
acaso antes los hombres una manera de conservar su pensamiento: en plaquetas de
arcilla blanda imprimir signos con unas cuñas de madera, y darles un sistema de
expresión. Esa es la llamada escritura cuneiforme (del lat. cuneus). Fue el sistema de transmisión
del Oriente mesopotámico por cerca de tres milenios. Las primeras tabletas son
de Uruk IV, hacia el siglo 30 antes de C. Usaron esta escritura los sumerios,
acádicos, hititas, asirios, babilónicos, persas, ugaríticos y aun otros pueblos
no totalmente identificados.
El procedimiento era bastante sencillo: se
tomaba la tableta blanda, se imprimían en ella los signos con unas cuñetas de
madera y se dejaban secar al sol o se cocían al fuego. Al principio se ponían las
palabras en forma vertical; más tarde se hicieron renglones más alargados. Se
comenzó usando la dirección de derecha a izquierda —como el hebreo de hoy— pero
en el tercer milenio a. C. ya hallamos de izquierda a derecha, o el llamado
surco de buey, en que una línea va de izquierda a derecha y la que sigue de
derecha a izquierda.
Y
al referirse a la escritura en Sumeria, escribe en la página 18:
Comenzó siendo figurativa, como la egipcia
o como la náhuatl. Quiero decir, si se habla de una casa, dibujaba el escribano
una casa. Es también el origen de la escritura china. Pero la ley del menor
esfuerzo fue haciendo, en las tres culturas mencionadas, y en esta también, la
modificación al símbolo. Ya no era la casa, sino la puerta, el tejado, etc. Y al
fin llegó la forma de cuñas que iban siendo como simbólicas de sonidos y de
palabras, ya en cambio de nuestro alfabeto. No ha sido fácil ni breve la
evolución de la humanidad para dejar en forma estable su pensamiento.
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El mundo antiguo, I, Mesopotamia, Egipto, India. (Secretaría de Educación Pública, México, 1976). |
Para
complementar la información anterior recurro a Ralph Turner y a su obra Las grandes culturas de la humanidad (1941),
capítulo III, La cultura sumeria, en traducción de Francisco A. Delpiane y
Ramón Iglesia que recoge José Luis Martínez en el volumen I de la colección El mundo antiguo, correspondiente a Mesopotamia, Egipto e India:
El desarrollo del sistema de escritura
sumerio abarca desde los alrededores del año de 3500 a. C. hasta los tiempos
en que empezó el poderío de Acad, época en que se usó por primera vez para
fijar por escrito una lengua semita. El desarrollo quedó terminado tal vez
hacia el año 2, 700 a. C. Sin embargo, ya mucho antes se había vulgarizado el
uso del estilo de caña con que se hacían los signos en forma de cuña de donde
proviene la palabra “cuneiforme”, y el de la tableta de arcilla, material
característico de Mesopotamia. Hacia fines del desarrollo del sistema de
escritura sumerio se estableció la costumbre de escribir en columnas divididas
en compartimentos o casilleros, como
se denominan en lenguaje técnico, y también el uso de escribir de izquierda a
derecha.
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Registro de asignación de cerveza, la bebida más popular en Mesopotamia. Período prehistórico tardío, 3100-3000 a. C. Probablemente del sur de Iraq. Museo Británico de Londres. |
Los signos de las tabletas más antiguas
halladas en Uruk son pictográficos. Algunos de ellos son manifiestamente
dibujos de cosas; otros son a las claras dibujos estilizados, y otros más son
símbolos abstractos. En las tabletas que ahora conocemos, las dos últimas
clases son mucho más numerosas que la primera. Según parece, los dibujos
propiamente tales se emplean para significar objetos que no solían hallarse en
el valle del Tigris-Éufrates, como, por ejemplo, el león, le venado y la cabra
montés. Cada signo representaba una sola palabra. A veces se juntaban dos
signos para formar un solo significado; así, por ejemplo, para significar
“esclava” se combinaban el signo “mujer” con el signo “montaña”, que
significaba “país extranjero”. Es interesante advertir que los signos eran
sencillos y que, pese a la variedad de caligrafías, estaban escritos con gran
uniformidad. Parece que quienes los empleaban, probablemente sacerdotes de los
templos más antiguos, sentían aversión por lo complicado y por lo irregular.
Aunque, según se cree, las tabletas más antiguas de Uruk representan el primer
empleo de la escritura en el valle del Tigris-Éufrates, no es posible atribuir
a los sumerios la invención de ella; porque las tabletas no se han traducido,
y, por consiguiente, no se conoce el lenguaje anotado en ellas...
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Control de víveres (con pictogramas). Período prehistórico tardío, cerca del año 3000 a. C. Probablemente del sur de Iraq. Museo Británico de Londres. |
En la evolución de la escritura sumeria se
dejó sentir una tendencia general hacia la claridad y facilidad de la
expresión; y se obtuvieron tales fines, tanto cuanto lo permitieron las
limitaciones propias de una escritura con base pictográfica. Lo más difícil fue
representar conceptos abstractos, mediante dibujos o dibujos modificados. Se
hallaron soluciones a tal problema, adaptando los signos como determinativos.
Cuando los acadios adoptaron la escritura de los sumerios, conservaron estos
procedimientos sin modificarlos ni perfeccionarlos de modo importante. También
en aquel entonces perdieron los signos sus últimos elementos pictóricos
posibles de reconocer.
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Tablilla cuneiforme con trabajo escolar (en la inscripción figura un proverbio). Antigua Babilonia. Probablemente del sur de Iraq, aproximadamente 1900-1700 a. C. Museo Británico de Londres. |
Puede admitirse que los sumerios crearon el
sistema de escritura que dominó en Mesopotamia hasta el final de los tiempos
del antiguo oriente. A este propósito debemos hacer presente que el sumerio
sobrevivió como lengua sagrada hasta mucho después de suplantado por el acadio,
como lengua hablada de la vida ordinaria y como lengua escrita de los negocios,
el gobierno y la literatura.
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Historia Universal Daimon, I, El alba de la civilización. (Círculo de Lectores, México, 1983). |
En
1983, Círculo de Lectores publicó Historia
Universal Daimon, traducción de la versión francesa que, a su vez, fue
traducida de la sueca Varldhistoria
folkens liv och cultur de Carl Grimberg y Ragnar Svanström. Me pareció
interesante copiar algunos fragmentos de las páginas 274 a 279 del primer tomo, El alba de la civilización, donde se
desvela cómo se descifró la escritura cuneiforme:
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Georg Friedrich Grotefend (1775-1853). |
No fue en tierras de Babilonia o de Asiria
donde se encontró la clave de la escritura cuneiforme, sino en Persia. Y es que
los persas heredaron esta escritura de los babilonios y la fueron simplificando
hasta que sólo conservaron unos cuarenta de los quinientos signos originales.
[...]
Un joven profesor alemán, Georg Friedrich
Grotefend, sería el primero en penetrar el misterio. En su infancia su mayor
placer consistía en solucionar acertijos y enigmas similares, y, siendo adulto,
trabajó mucho tiempo en copiar inscripciones cuneiformes. En 1802, veinte años
antes de la hazaña de Champollion [quien había descifrado los jeroglíficos
egipcios, a partir de la famosa piedra de Rosetta], y a sus veintisiete de
edad, llegó a un resultado decisivo.
Dos inscripciones descubiertas en el portal
de un palacio real de Persépolis, y que supuso indicaban los nombres y títulos
de los reyes que lo hicieron construir, dieron al joven investigador la clave
del enigma. Según uso muy antiguo, los nombres de los reyes persas debían ir en
primer lugar y después seguir sus títulos tradicionales: «Gran soberano, rey de
reyes».
[...]
La traducción completa era, pues: Darío, gran rey, rey de reyes, señor de
naciones, hijo de Histapes, Aqueménide que construyó este palacio de invierno.
Y la de la segunda inscripción: Jerjes, gran rey, rey de reyes, hijo del rey
Darío, Aqueménide.
Finalmente, Grotefend llegó a conocer la
pronunciación de algunas letras. Descompuso los nombres propios y dio a cada
signo cuneiforme un valor fonético. Cometió algunos errores, pero en general su
interpretación se considera todavía como buena en el momento actual. [...]
Las hipótesis de Grotefend fueron
confirmadas veinte años más tarde, en el Louvre, valiéndose de un maravilloso
vaso de alabastro que llevaba grabada una corta inscripción, en parte
cuneiforme y en parte jeroglífica. Nadie había conseguido descifrar todavía
ninguna de estas inscripciones, pero gracias a la clave descubierta por
Grotefend un sabio francés reconoció el nombre de Chschjarscha (Jerjes) en caracteres cuneiformes, y Champollion
tradujo los jeroglíficos de este mismo nombre. Por tanto, los dos lingüistas
más geniales del siglo estaban de acuerdo.
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Henry Creswicke Rawlinson (1810-1895). |
Sólo la Sociedad Real de Ciencias de
Gotinga tenía poca confianza en los trabajos de Grotefend y no se atrevió a
publicarlos. Por tanto, los descubrimientos de este adelantado de la epigrafía
quedaron casi desconocidos y ello tuvo una grata consecuencia sorprendente:
otro investigador, un oficial inglés, atraído por la ciencia, Henry Rawlinson,
llegó a descifrar las inscripciones cuneiformes persas sin conocer a Grotefend.
Hacia 1830, el servicio militar le llevó a Persia, y durante su estancia se
interesó por ciertas inscripciones que antes ya llamaron la atención de muchos
turistas. Estas inscripciones estaban grabadas en una alta pared rocosa, cerca
de Behistún, sobre la antigua pista militar que unía Babilonia con la Media
Central.
Hoy sabemos que estas inscripciones
rupestres se deben a Darío. [...]
El texto está reproducido en las tres lenguas principales del reino de Darío:
el persa antiguo, la lengua de Susa y la de Babilonia.
Joven y lleno de energía, Rawlinson
acometió la empresa de copiar los diferentes signos, trabajo erizado de
dificultades que le exigió años enteros. Dos franceses que realizaron el viaje
con la misma intención volvieron a su país declarando que las inscripciones
eran indescifrables. Pero Rawlinson alcanzó su objetivo y después intento
interpretar los signos cuneiformes persas. Y lo consiguió a grandes rasgos. En
los textos constaban el nombre, los títulos y la genealogía de Darío. Sin
saberlo, Rawlinson confirmó las teorías de Grotefend y además pudo corregir
ciertos errores de su predecesor. [...]
A Rawlinson, sobre todo, es a quien debemos
los valiosos documentos cuneiformes que el British Museum pone a disposición del mundo entero.
A
partir de este enlace remito al Museo de Louvre, donde el interesado podrá
consultar en línea obras de Mesopotamia: http://www.louvre.fr/recherche-globale?f_search_cles=mesopotamie&f_search_univers=
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Carta de disputa entre hermanos. Período temprano de colonia. Kültepe (antigua Kanesh), Turquía, cerca del año 1850 a. C. Museo Británico de Londres. |
Voces
de oriente, Antología de textos literarios del Cercano Oriente.
Traducciones,
introducciones y notas de Ángel María Garibay Kintana.
(págs.
25-27; 35-36)
[...]
Esta
cultura se implanta con certeza al mediar el milenio IV antes de C. La lengua en que se hallan los documentos
que tenemos y de los que se da muestra abajo es una lengua aún totalmente no
clasificada. Hallan algunos semejanza con el turco y aun con el chino. [...]
Varias
capas de pobladores no fáciles de identificar sucedieron a los más antiguos.
Floreció una cultura en el milenio III antes de C. Es la que llaman de Yemdert
Nasr, a 23 km. al N. de Kis. En esta capa se hallaron los principales
documentos de que tomamos ahora los fragmentos que van en esta colección. Hubo
una serie de dinastías difícil de precisar. Vino enseguida la invasión de los
pueblos de habla semítica, hacia el medio milenio III a. C. con Sargón el
viejo. Los recién llegados se asimilaron y tomaron el método de escritura y las
formas de cultura y expresión literaria que nos transmiten. Mantuvieron la
lengua sumérica como ritual y literaria. [...]
Su
literatura fue abundantísima. Hay
muchas tabletas ya interpretadas y traducidas, pero quedan muchas aún por
conocer.
La
mayor parte de estas tabletas están en el Británico de Londres o en la
Universidad de Pennsilvania, USA.
Proverbios
sumerios
No hables de lo que has
hallado: habla de lo que has perdido.
No engendra odio el corazón:
engendra odio la lengua.
Puse la vista en el agua y vi
correr mi destino.
La zorra orinó en el mar y
dijo: Todo es mi orina.
Agrega mano a otra mano y se
edifica una casa.
Agrega estómago a otro estómago
y la casa se destruye.
La casa que edificó el recto la
destruye el pervertido.
(Se toman estos proverbios de Glimpses of everyday Life in Ancient
Mesopotamia, de Edmund I. Gordon. Pennsylvania. Fil., 1959. Da texto,
versión. Llenan en conjunto 79 pp. Datan del segundo milenio a. C.)
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Estatua de Bassetki que data del reinado de Naram-Sin. Contiene una inscripción en la que se menciona la edificación de un templo en Acadia. Período acadio, 2350-2100 a. C. Museo Nacional de Iraq. |
(págs.
69; 74-75.)
En
la región N. del territorio babilónico. La sitúa el A[ntiguo] T[estamento] como
reino de Nembrod (Gn. 10,10). Es reino de pueblos de habla semítica. Se inicia
su elevación hacia el 2 500 a. C. Fue la primera invasión de pueblos de esta
filiación étnica. Duró hasta el dominio total de los asirios y babilónicos.
Tuvo varias dinastías, la más notable, de Sargón y sus sucesores, duró unos
doscientos años.
La
lengua de este grupo es sumamente interesante para el conocimiento de la rama
semítica. Fonética y morfológicamente está influida por el sumerio. Ha dado
materia a muchos estudios especiales para el conocimiento del proto-semítico,
de donde brotaron lenguas tan importantes como el hebreo, el arameo y el árabe.
Proverbios
acádicos
Amigo con mi secreto será mi
peor enemigo.
No trabajes con un tema que no
entró a tu corazón.
El fuerte se nutre de su
salario; el débil, del de sus hijos.
Es dichoso en todo sentido
quien un traje bello porta.
Vivo en casa hecha de asfalto y
me quejo de que caiga.
La vida que fue de ayer es la
que será de siempre.
Anda y toma la tierra de tu
enemigo: ya vendrá tu enemigo y tomará la tuya.
Hombre sin fama en su tierra
resulta un rey en la ajena.
Una mujer delincuente halla
gracia ante su juez mejor que su marido.
(Esta selección de proverbios
se toma de diversos. Los más importantes son: Ebeling, Altorientalische Studien. Legrin, Historical Texts.)
(pág.
76)
Normas
de vida moral
Guarda tu lengua y guardarás tu
palabra.
No tengas prisa en salir al
público.
Haz justicia a tu enemigo.
No hables lo que hay en tu
alma, sino cuando te halles solo.
Escribe como lo lees y recoge
lo que oyes.
(De tabletas babilónicas. Se
halla un buen repertorio publicado por Kerr Duncan Macmillian, Some Cuneiform Tablets. 1906. y en
Zimmern, Babylonian Wisdom, Londres,
1923.)
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Tablilla de la Leyenda de Akat. Museo de Louvre. |
(págs. 93; 100.)
[...]
Lo
más importante para nosotros es su literatura y su lengua. Los textos
abundantísimos que dieron las bibliotecas de Ugarit están en tres lenguas
antiguas de gran potencia: sumerio, acádico y egipcio. [...]
La
lengua materna de aquel pueblo era semítica, con semejanzas con el hebreo. Es
llamada ugarítica y a veces safónica.
La
escritura, como se dijo en su lugar, es cuneiforme fundamentalmente, pero tiene
sus modalidades muy especiales. Raya en fonética a veces. [...]
El
ugarítico propiamente dicho ha sido descifrado totalmente y tiene ya muchas
obras publicadas.
[...]
Proverbios
y aforismos de la leyenda de Akath
(Se toman aisladamente sin
atender a su contexto)
Irradia como la luz entre los
que alcanzan a comprenderlo.
Hombre que cuida de otros es
como el buey fecundo que ara el campo.
Llega la muerte a su hora y el
que queda vivo le vierte una copa de lodo.
Reposarás como el jugo de la
vid para florecer en alegría.
(La leyenda de Akat es también
una de las obras halladas en 1930 y sgtes. Se llamó antes la Epopeya de Danel.
Han mudado el nombre al reconocer mejor el texto. Este se halla en tres
tabletas y se piensa que eran por lo menos siete las que contenían el poema.
Como es incoherente y pide muchas anotaciones, solamente he tomado de aquí y de
allá estos proverbios. La edición primera se hizo en 1936, París, por Ch.
Virolleaud, La Légende phenicienne de
Danel. Posteriormente, por Ch. H. Gordon en Ugaritic Hand-book, varias veces citado. Hay versiones por cierto
divergentes, como la de H. E. Del Medico, en París, 1950, en La Bible Cananéenne, y la de Gordon
indicada.)
Apéndice
Valiéndome
del tema de esta entrada, incorporo un fragmento con refranes populares de la Epopeya de Gilgamesh de Jorge Silva
Castillo (pág. 91):
Columna vi (Rm 853 r)
[Gilgamesh
arengó a Enkidú:]
1’ “En terreno resbaloso, uno
solo resbala;
dos [pueden pasarlo.]
Dos son
como si
fueran tres...
Dos triples [cuerdas
pueden más]
que una sola cuerda triple.
5’ Dos cachorros son más fuertes
que un león solo.”
……….