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lunes, 27 de febrero de 2012

Epigramas (venecianos) de Johann Wolfgang Goethe (1749-1832).







Johann Wolfgang Goethe (1749-1832). Nació en Fráncfort del Meno, Hesse, y murió en Weimar, Turingia. Considerado como el símbolo de la literatura alemana. Poeta, novelista, dramaturgo y científico, relacionado con el romanticismo alemán. Son célebres sus obras Las desventuras del joven Werther, Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, Elegías romanas, Fausto, Poesía y verdad...
Los Epigramas venecianos fueron escritos en 1790, y publicados —si bien no íntegramente— cinco años después.
Estos textos breves son interesantes, en tanto muestran otra faceta del  “Fénix de Weimar”: una más desacralizada del genio cuyas últimas palabras fueron: Mehr Licht!, ¡Más luz!


Nota del traductor. Fiel a la costumbre de respetar la obra del autor, mantengo la grafía antigua del texto. Así, por ejemplo, Venezianische Epigramme queda Venetianische Epigramme; sein, seyn; Vorteil, Vortheil...


De Venetianische Epigramme, Epigramas venecianos.

XVI.

Mache zum Herrscher sich der, der seinen Vortheil verstehet:
Doch wir wählten uns den, der sich auf unsern versteht.

Se hace soberano quien comprende su interés:
pero nosotros elegimos al que entiende los nuestros.


XXXI.

Das ist dein eigenes Kind nicht, worauf du bettelst, und rührst mich;
O, wie rührt mich erst die, die mir mein eigenes bringt!

Ese con el que mendigas no es tu propio hijo, y me conmueves;
¡Oh, cuánto más me conmovería aquella que me trajera uno mío!


LIV.

Tolle Zeiten hab’ ich erlebt, und hab’ nicht ermangelt,
Selbst auch thöricht zu seyn, wie es die Zeit mir gebot.

He vivido tiempos convulsos, y no he fallado
en enloquecer también, como el tiempo me lo exigía.


CVI.

Wundern kann es mich nicht daß unser Herr Christus mit <Dirnen>
Gern und mit Sündern gelebt, gehts mir doch eben auch so.

No me puedo asombrar de que a nuestro señor Jesucristo le gustara
vivir con prostitutas y pecadores, porque justamente así vivo yo también.


CXXIV.

Das gemeine lockt jeden: siehst du in Kürze von vielen
Etwas geschehen, sogleich dencke nur: dieß ist gemein.

Lo común atrae a todos. Si pronto ves que muchos
hacen algo, sólo piensa ahora mismo: esto es vulgar.


CXXXIX.

Caffé wollen wir trinken mein Fremder! - da meynt sie branliren;
Hab ich doch, Freunde, mit Recht immer den Caffé gehaßt.

—¿Quieres que tomemos un café, forastero? —Ella quiere decir: te masturbo¹.
Con razón, amigos, siempre he aborrecido el café².


__________
¹ El verbo branlieren proviene del francés se branler, masturbarse.
² Y en efecto, Goethe no sólo detestaba el café, sino también el tabaco, tal como lo manifiesta en el cuarto verso del epigrama XVIII: “El pueblo busca eléboro, sin prescripción ni médico.”


CLI.

Fürchte nicht, liebliches Mädchen, die Schlange die dir begegnet!
Eva kannte sie schon, frage den Pfarrer mein Kind.

¡No temas, encantadora muchacha, a la serpiente con que tropiezas!
Eva ya la conocía. Pregúntale al padre, mi niña.

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