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jueves, 2 de julio de 2015

Entrada 106: Fábulas de Ambrose Bierce (1842-circa 1914).

Fábulas de Ambrose Bierce (1842-circa 1914).










Ambrose Gwinnett Bierce (1842-circa 1914). Nació en Meigs, Ohio. Escritor y periodista estadounidense de tono satírico, cuya muerte se desconoce dónde y cuándo ocurrió. En diciembre de 1913 se unió al ejército de Francisco Villa, para desaparecer sin dejar rastro. El novelista mexicano, Carlos Fuentes, escribió una novela inspirada en sus últimos días, intitulada Gringo viejo. Bierce fue autor del célebre y corrosivo Diccionario del Diablo.





De Fantastic Fables (1899)
Traducción directa del inglés: César Abraham Navarrete Vázquez.



An Optimist

Two Frogs in the belly of a snake were considering their altered circumstances.

“This is pretty hard luck,” said one.

“Don’t jump to conclusions,” the other said; “we are out of the wet and provided with board and lodging.”

“With lodging, certainly,” said the First Frog; “but I don’t see the board.”

“You are a croaker,” the other explained.  “We are ourselves the board.”



Un optimista

Dos ranas consideraban su circunstancia en el vientre de una víbora. 

—Esto es mala suerte —afirmó una.

—No adelantes conclusiones —respondió la otra—; no padecemos de humedad y se nos provee de comida y alojamiento.

—De alojamiento, ciertamente —aseguró la primera rana—; pero no veo la comida.

—¡Eres un animal! —explicó la otra. Nosotras somos la comida.





The Dog and the Physician

A Dog that had seen a Physician attending the burial of a wealthy patient, said: “When do you expect to dig it up?”

“Why should I dig it up?” the Physician asked.

“When I bury a bone,” said the Dog, “it is with an intention to uncover it later and pick it.”

“The bones that I bury,” said the Physician, “are those that I can no longer pick.”



El perro y el médico

Un perro que vio asistir a un médico al sepelio de un paciente adinerado, le preguntó: —¿Cuándo lo desenterrarás?

—¿Por qué habría de hacerlo? —respondió el médico.

—Cuando entierro un hueso —dijo el perro—, lo hago con la intención de escarbar más tarde para roerlo.

—Los huesos que yo sepulto —puntualizó el médico— son aquellos que ya no puedo roer.





The Devoted Widow

A Widow weeping on her husband’s grave was approached by an Engaging Gentleman who, in a respectful manner, assured her that he had long entertained for her the most tender feelings.

“Wretch!” cried the Widow. “Leave me this instant!  Is this a time to talk to me of love?”

“I assure you, madam, that I had not intended to disclose my affection,” the Engaging Gentleman humbly explained, “but the power of your beauty has overcome my discretion.”

“You should see me when I have not been crying,” said the Widow.



La viuda devota

A una viuda que lloraba sobre la tumba de su esposo, se le acercó un caballero encantador, quien, con modales respetuosos, le aseguró que hacía mucho tiempo que albergaba los más tiernos sentimientos por ella. 

—¡Infeliz! —gritó la viuda. ¡Aléjese! ¿Acaso es momento para hablarme de amor?

—Le aseguro, señora, que no tenía previsto revelar mi cariño —explicó humildemente el caballero encantador—, pero el poder de su belleza superó a mi discreción.

—Debería verme cuando no he llorado —aseveró la viuda.





The Compassionate Physician

A Kind-Hearted Physician sitting at the bedside of a patient afflicted with an incurable and painful disease, heard a noise behind him, and turning saw a cat laughing at the feeble efforts of a wounded mouse to drag itself out of the room.

“You cruel beast!” cried he.  “Why don’t you kill it at once, like a lady?”

Rising, he kicked the cat out of the door, and picking up the mouse compassionately put it out of its misery by pulling off its head. Recalled to the bedside by the moans of his patient, the Kind-hearted Physician administered a stimulant, a tonic, and a nutrient, and went away.



El médico compasivo

Un médico compasivo se sentó en la cabecera de la cama de un paciente que sufría de una enfermedad incurable y dolorosa. Escuchó un ruido detrás de él, y al volverse vio a un gato reírse de los débiles esfuerzos de un ratón herido al tratar de salir del cuarto.

—¡Bestia cruel! —reprendió. ¿Por qué no lo matas enseguida, como un caballero?

Se levantó, pateando al gato fuera, y recogió al ratón compasivamente; acabó con su desgracia y le arrancó la cabeza. Llamado a la cabecera por los quejidos de su paciente, el médico compasivo le administró un estimulante, un tónico y un nutriente, y se fue.





The Overlooked Factor

A Man that owned a fine Dog, and by a careful selection of its mate had bred a number of animals but a little lower than the angels, fell in love with his washerwoman, married her, and reared a family of dolts.

“Alas!” he exclaimed, contemplating the melancholy result, “had I but chosen a mate for myself with half the care that I did for my Dog I should now be a proud and happy father.”

“I’m not so sure of that,” said the Dog, overhearing the lament. “There’s a difference, certainly, between your whelps and mine, but I venture to flatter myself that it is not due altogether to the mothers.  You and I are not entirely alike ourselves.”



El factor ignorado

Un hombre que poseía un perro de raza, y que, mediante una cuidadosa selección de su pareja, había criado una cantidad de animales un poco inferior a los ángeles, se enamoró de su lavandera; se casó con ella y engendró una familia de idiotas.

—¡Ay! —exclamó, contemplando el deprimente resultado. Si yo hubiera elegido una pareja para mí con la mitad de cuidado con que lo hice para mi perro, ahora sería un padre orgulloso y feliz.

—No estoy seguro de ello —advirtió el perro, escuchando el lamento. Ciertamente, hay una diferencia entre tus cachorros y los míos; pero me atrevo a sugerir que no se debe enteramente a las madres. Tú y yo no nos parecemos absolutamente en nada.





A Statesman

A Statesman who attended a meeting of a Chamber of Commerce rose to speak, but was objected to on the ground that he had nothing to do with commerce.

“Mr. Chairman,” said an Aged Member, rising, “I conceive that the objection is not well taken; the gentleman’s connection with commerce is close and intimate. He is a Commodity.”



Un hombre de Estado

Un hombre de Estado que asistía a una reunión de la Cámara de Comercio se puso de pie para hablar, pero se le objetó, argumentando que no tenía nada que ver con el comercio.

—Señor presidente —dijo un anciano miembro, levantándose—, considero que la objeción no se sustenta bien; la relación entre el caballero y el comercio es cercana e íntima: él mismo es una mercancía.





The Justice and His Accuser

An eminent Justice of the Supreme Court of Patagascar was accused of having obtained his appointment by fraud.

“You wander,” he said to the Accuser; “it is of little importance how I obtained my power; it is only important how I have used it.”

“I confess,” said the Accuser, “that in comparison with the rascally way in which you have conducted yourself on the Bench, the rascally way in which you got there does seem rather a trifle.”



El juez y su acusador

A un eminente juez de la Suprema Corte de Patagascar se le acusó de obtener su cargo fraudulentamente.

—Piense —dijo el juez al acusador— que tiene poca importancia cómo conseguí mi poder; sólo importa cómo lo he usado.

—Le concedo —respondió el acusador— que en comparación con la manera ruin con la que se condujo en el tribunal, el desvergonzado modo como llegó ahí, parece bastante insignificante. 


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