Bitácora de literatura: traducción de poesía, sátiras, poemas, fábulas, epístolas, epigramas, aforismos, crónicas, antologías...

martes, 7 de mayo de 2013

Poemas de Luis Rogelio Nogueras (1944-1985). Homenaje.







Luis Rogelio Nogueras (1944-1985). Nació y murió en La Habana. Poeta, escritor y guionista cubano. “El Rojo” —por su condición de pelirrojo que evidencia en el título de su primer poemario Cabeza de zanahoria— fue también un viajero incansable.

“Wichy” es coautor de unos epitafios satíricos que se endosaron a muchos de sus contemporáneos. Víctor Casaus en la Conferencia sobre la vida y la obra de Luis Rogelio Nogueras refiere:

  
[...]

Volviendo al tema del humor: en esos años, en los años posteriores, Nogueras, con Rodríguez Rivera, Raúl Rivero, que entonces también era un practicante del humor, llenaron La Habana de epitafios: epitafios de autores vivos, de autores amigos, de nosotros mismos también. Aquellas invenciones poéticas y humorísticas, que se transmitieron solamente por vía oral (como algunos medicamentos) esperan por un compilador que las salve para la memoria de la época. Hoy recordaba algunos y los copié, para comentárselos, para ejemplificar este humor popular que no pasó a los libros. El primero se refiere a un talentoso ensayista que se llama Desiderio Navarro, amigo nuestro, ahora director de la revista Criterios. Ninguno de estos epitafios tenía una intención hostil. Ni este ni los que veremos después. El de Desiderio decía:

El señor director del cementerio
anuncia a los visitantes de mal gusto
que dejen de orinarse sobre el busto
del notable ensayista Desiderio. 

Este era uno de ellos. Recordaba otro epitafio, dedicado a un poeta, Alberto Rocasolano, que es una deliciosa trasgresión contra el conservadurismo y la pacatería, dos aberraciones que detestábamos al unísono:

En sudario de fino warandol
que donó el Ministerio de Cultura
yace el poeta Rocasol
(el ano suprimiólo la censura).

Y el último, dedicado a una figura excelsa, como ustedes verán, se refería a los largos años que pasó Alejo Carpentier, como escritor y luego como diplomático, en París:

Anuncia el cementerio de La Habana
que deben apurarse para ver
el cadáver de Alejo Carpentier:
vuelve a París la próxima semana. 

[...]


Únicamente encontré otra alusión a los epitafios bajo el título Nosotros, los sobrevivientes, publicado el 18 de noviembre de 2011 en la página “Me quedaría con la poesía”, un blog para Wichy:


[...]

«Caminante, aquí yace Roberto                                                                                               
(Por supuesto, Fernández Retamar).                                                                           
Caminante: ¿por qué temes pasar?                                                                                           
¡Te juro por mi madre que está muerto!»

[...]


Pongo a disposición del lector la ya referida “Me quedaría con la poesía”, además de una interesante entrevista

También vale la pena destacar la página de Facebook, Luis Rogelio Nogueras (Wichy), donde se dispondrá de más datos sobre la vida y obra del autor.






Retrato del artista adolescente

Está desnudo,
mirando a la cámara,
sentado en una taza de noche
tan brillante,
tan blanca.





El oficio

Suicidas, limpiabotas, ingenieros
y otros amigos de infancia:
vean que cerca ando yo de las cosas
(tan cerca como ustedes)
que escribo este poema y es como si levantara
un puente, lustrara un par de zapatos
o me diera un tiro en pleno pecho.





Verso libre

Tú siempre eres libre, verso,
aunque en la rima estés preso;
tienes metro y no por eso
puedo medir tu universo.
Por eso me eres adverso
cuando te ato con cadenas
mis mañas te son ajenas,
tu poder es absoluto:
tú mandas y yo ejecuto,
yo te escribo, mas tú ordenas.





Versomudo

Unavidadedicada
alidiarconlapoesía
versopandecadadía
versoamoryversoespada
versotantamadrugada
tratandodecultivarte
versoblancoversorima
versoquebesaylastima
versocarneyversoarte





Coincidence [Ing. Coincidencia]
(Imitación de William Carlos Williams)

Un botón
ha caído
rodó
por el suelo
bajo el armario

Un obrero
ha caído
desde un andamio
rodó por
la calle
bajo los autos

todo
en
el
mismo
maldito
minuto





Mirando un grabado erótico chino

Mirando un grabado erótico chino
tú me preguntaste
que cómo era posible hacerlo de ese modo

Lo intentamos ¿recuerdas?
Lo intentamos

Pero fue un fracaso

China tiene sus arcanos
China tiene sus secretos
China tiene sus murallas infranqueables





Defensa de la metáfora

El revés de la muerte (no la vida)
el que clama por agua (no el sediento)
el sustento vital (no el alimento)
la huella del puñal (nunca la herida)
Muchacha antidesnuda (no vestida)
el pórtico del beso (no el aliento)
el que llega después (jamás el lento)
la vuelta del adiós (no la partida)
La ausencia del recuerdo (no el olvido)
lo que puede ocurrir (jamás la suerte)
la sombra del silencio (nunca el ruido)
donde acaba el más débil (nunca el fuerte)
el que sueña que sueña (no el dormido)
el revés de la vida (no la muerte)





Heavy Rock [Ing. Rock pesado]

Estúpidos estudios superiores que me hicieron inferior,
yeahhh.
Malditas lecturas eruditas que me gastaron
            como un jabón, oh muchacho.
Tan lindos feos versos con que me enamoraba yo
lindas nenas iletradas tiempo atrás, yeahhh.
Tan bellas pésimas canciones que compuse sólo para mí.
Todo tan natural, salvaje, allá, oh muchacho.
Lenguaje torpe que nadie celebró pero y qué, yeahhh.
Horribles hermosas cuartetas en puertas de letrinas
que no volverán,
uuuuuuuuuuuu,
que no volverán, oh muchacho,
que no volverán.
(bis)

Letra escrita por el doctor Zen; música de Jerárquimo Bala, para joppla (guitarra de hielo de seis cuerdas), batería, piano, bajo, clarinete, saxo tenor y laúd.





Es lo mismo de siempre

Estamos todos sentados a la mesa:
papá se reía, yo chupo un mango,
mamá corta el pan con su vestido a cuadros.

Entonces ocurrió el milagro:
Gerardito apretó el obturador de su
Kodak 120.

Ahora papá está enfermo
pero siempre ríe, yo estoy en otra parte
pero chupo un mango interminable,
mamá se pasará la muerte cortando el pan
con su vestido a cuadros.





Suerte para mí

Suerte para mí
de ser un oscuro poeta de Kwoo
el caserío más pequeño de la región de Ptzé
la más desértica del estado de Lie Wal
el más pobre de Bjöor
Sin editores
sin amigos poderosos
mis poemas se pudren en paz
se añejan como el buen vino
para paladares futuros
Me habrían faltado las fuerzas
para el arduo trabajo de la fama en vida
(todos esos turistas curioseando mi casa
todos esos estudiantes revolviendo mis papeles
todos esos premios en oro y plata
todas esas palomas cagando mi estatua)





Poética

Lo que he escrito
tiene a veces el aspecto gastado de algo escrito ya por otros
pero también mucho de lo que han escrito otros
lleva mi firma
en la eterna espiral yo soy igualmente una consecuencia y una referencia
las palabras vuelven siempre
las oscuras palabras cada cierto tiempo
toda palabra tiene pasado
toda palabra hizo ya el amor
pero no hay palabras de uso
cada palabra tiembla de nuevo
entre las manos del escritor





Pérdida del poema de amor llamado “Niebla”

Para Luis Marré

Ayer he escrito un poema magnífico
lástima
lo he perdido no sé donde
ahora no puedo recordarlo
pero era estupendo
decía más o menos
que estaba enamorado
claro lo decía de otra forma
ya les digo era excelente
pero ella amaba a otro
y entonces venía una parte
realmente bella donde hablaba de
los árboles el viento y luego
más adelante explicaba algo acerca de la muerte
naturalmente no decía muerte decía
oscura garra o algo así
y luego venían unos versos extraordinarios
y hacia el final
contaba cómo me había ido caminando
convencido de que la vida comienza de nuevo
en cualquier esquina
por supuesto no decía esa cursilería
era bueno el poema
lástima de pérdida
lástima de memoria





El caballo alado (sobre una idea de Spinoza, Ética, xlix)
              
1. Supongamos que un poeta
escribe sobre un niño
que sueña con un caballo alado.
2. Supongamos que el poeta
no percibe entonces otra cosa
que la existencia del niño y su sueño.
3. Por tanto
el poeta necesariamente considerará
al niño y su sueño como presentes.
4. Es decir, que
no podrá dudar tampoco de la existencia
del caballo alado
aunque no esté seguro de ella.





Épater le burgeois [Fr. Dejar pasmado al burgués]

...que echan cintas por la
boca de diferentes colores

El anciano caballero surrealista
leyó aquellos ripios odiosos
escritos por un joven snob de veintitantos
No eran mesurados versos automáticos
a la viejausanza académica
sino insolentes “endecasílabos”
(así les llamaba el bárbaro)
dedicados ¡a una mujer!
a la cual se comparaba
de modo artificioso incomprensiblemente ofensivo
con una flor
Nada quedaba allí
del sereno clasicismo de Artaud





Cumpleaños

Se quita el enorme tricornio de cartón y saluda
reverente:
entran los pequeños marqueses pintados,
los indios, su amigo del espacio. Todos llevan
sus gorros, sus enormes sombreros de cartón,
sus pelucas empolvadas.
Los cachetes revientan a las ocho
y los globos rojos.
Besa a Jacinta,
su jacinto oloroso en el pelo.
Recibe este día la pistola de palo, el merengue en la
boca,
Y otros regalos en pleno corazón.
Se rompe la piñata. En el suelo todos luchan
Por los dulces, los pitos.
Él recoge la flor,
Levanta los ojos y avanza temblando hacia Jacinta
con la pistola de palo en la mano,
con un año más,
le roba un beso,
se pone rojo como un globo.
Dispara.





Ama al cisne salvaje

ama tus ojos que pueden ver,
tu mente que puede oír
la música, el trueno de las alas,
ama al cisne salvaje

             Robinson Jeffers

No intentes posar tus manos sobre su inocente
cuello (hasta la más suave caricia le parecería el
brutal manejo del verdugo).
No intentes susurrarle tu amor o tus penas
(tu voz lo asustaría como un trueno en mitad de la
noche).
No remuevas el agua de la laguna no respires
Para ser tuyo tendría que morir.

Confórmate con su salvaje lejanía
con su ajena belleza
(si vuelve la cabeza escóndete entre la hierba).
No rompas el hechizo de esta tarde de verano.
Trágate tu amor imposible.
Ámalo libre.

Ama el modo en que ignora que tú existes.
Ama al cisne salvaje.





Cesare Pavese

Suponga que yo estoy escondido de antemano en el closet
y que usted (tantas cosas que tiene en la cabeza) no lo nota.
Se acuesta,
toma las dieciséis píldoras del frasco
hace las últimas llamadas: inútiles
medita sobre las derrotas, la guerra, Turín (cruda en invierno).

Suponga que usted deja
las gafas en la mesita de noche
y que luego escribe algo en su cuaderno
(letra rápida, pequeña).

Ahora imagine que yo salgo.
Que impido su suicidio.
Cinco, dos, veinticuatro veces
(como en el cine).
Suponga que usted no muere,
suponga que nos damos las manos,
y que comentemos pequeñas historias, aventuras habladas
donde las mujeres aman desesperadamente a los poetas
y no hay estar solos, ni desastres, ni trenes aplastados.

Pero no.
Yo estoy en mi cuarto y usted está en el suyo.
Yo no trato de impedir nada
y usted se toma las pastillas.
Yo dejo su libro en la mesita de noche y trato en vano de dormirme
y viene la muerte y tiene sus ojos.





Vida de un poema

El poema nace
mira con ojos asombrados e inocentes su primera
mañana en el mundo
—aún no sabe que lo que le acontece
aconteció ya muchas veces—

El poema balbucea una palabra pura
descubre los objetos cercanos y distantes
toca su propio rostro
sonríe
—aún no sabe que lo que le acontece
aconteció ya muchas veces—

El poema crece
rompe sus juguetes
da unos pasos
cae
vuelve a levantarse
—oye decir que lo que le acontece
aconteció ya muchas veces—

El poema sale a la calle
tiene su amor imposible
su pedazo de dicha y un rencor
—comienza a sospechar que lo que le acontece
aconteció ya muchas veces—

El poema se hace adulto
derriba ídolos de barro
gana amigos y enemigos
se casa fecunda un vientre
—tiene ya casi la certeza de que lo que le acontece
aconteció ya muchas veces—

El poema madura
aprende a comportarse en la mesa
perfila su estilo
suple pasión con experiencia
aprende a hacer posibles los amores imposibles
—está absolutamente seguro de que lo que le acontece
aconteció ya muchas veces—

El poema envejece
mira con paternal ternura
a los jóvenes poemas inexpertos
les envidia en secreto su fuego y desaliño
—no les dice que todo lo que les acontece
aconteció ya muchas veces—

El poema agoniza
mira con ojos tristes y culpables su última
noche en el mundo
—no lo consuela saber
que también su muerte es simple repetición—





Halt! [Al. ¡Deténgase!]

La artillería israelí sigue cañoneando
campamentos de refugiados palestinos
en el sur del Líbano.

(de la prensa)

Recorro el camino que recorrieron 4 000 000 de espectros.
Bajo mis botas, en la mustia, helada tarde de otoño
cruje dolorosamente la grava.
Es Auschwitz, la fábrica de horror
que la locura humana erigió
a la gloria de la muerte.
Es Auschwitz, estigma en el rostro sufrido de nuestra época.
Y ante los edificios desiertos,
ante las cercas electrificadas,
ante los galpones que guardan toneladas de cabellera humana,
ante la herrumbrosa puerta del horno donde fueron incinerados
padres de otros hijos,
amigos de amigos desconocidos,
esposas, hermanos, niños que, en el último instante,
envejecieron millones de años,
pienso en ustedes, judíos de Jerusalén y Jericó,
pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión,
que estupefactos desnudos, ateridos
cantaron la hatikvah en las cámaras de gas;
pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso camino
desde las colinas de Judea
hasta los campos de concentración del III Reich.
Pienso en ustedes
y no acierto a comprender
cómo
olvidaron tan pronto
el vaho del infierno.

Auschwitz-Cracovia octubre 21 de 1979





Kama Sutra

Empujar
cerrar los ojos
la caza del gorrión ha comenzado

Empujar
friccionar
El mordisco oculto
El mordisco del jabalí
El golpe del jabalí

Empujar
Beso que distrae
Beso que despierta
La línea de joyas
Abrir
Abrir

El que ha jugado contigo en el suelo
El que te ha dicho la verdad
El que conoce tu cuerpo

Empujar
empujar

ojos
mejillas
cuello
senos
labios
el interior de la boca
los vellos del sexo

Empujar
empujar
empujar
Zarpa de tigre
Pata de pavo real
Salto del conejo
La media luna

Empujar
empujar
empujar
empujar
Círculo
Hoja de loto

Abrir
Cerrar
Abrir
Cerrar

El que te ha dejado señales
                        de recuerdo
El que ha explorado pequeñas
                        porciones de tu piel
El que lame los dedos de tus pies
El suspirante
El lloriqueante
El estruendoso
El que te llama

Empujar
empujar
empujar
empujar
empujar

El sonido Phutt
El sonido Phatt
El sonido Sutt
El sonido Platt

Ya viene
ya viene
empujar
ya viene
empujar

Oh abrazo de la leche y el agua
Oh mezcla de granos de sésamo y arroz

Toro
Cierva
Ah


2 comentarios:

  1. magnífico poeta, atinado en cada desatino de su herramienta.

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  2. me saluda su desenfado y su ironìa que igual es juego de palabra y sonrisa tierna.
    gracias

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